martes, 30 de junio de 2015





JUAN BENIGNO VELA HERVAS - BIOGRAFIA


POLITICO Y ESCRITOR.- Nació en Ambato el 9 de Julio de 1.843. Hijo legítimo de Juan Pío Vela Endara, agricultor muerto joven y de Mercedes Hervas Hidalgo, ambateños; hija del ilustre prócer José Joaquín Hervas López- Naranjo, que ya octogenario descargó su trabuco sobre las tropas realistas en la plaza de Mocha y mató a varios soldados, siendo asesinado enseguida.

En la escuela de Ambato descolló por su talento y buena memoria y después siguió un concurso de Latinidad y Gramática con el Prof. Miguel Francisco Albornoz. En 1.859 viajó a estudiar al colegio “Vicente León” de Latacunga, hospedándose donde sus primos los Endara. El rector Francisco Javier Montalvo lo nombró secretario interino para ayudarlo. Allí concluyó el curso de Filosofía e inició el de Jurisprudencia con el Dr. Carlos Casares de quien fue su discípulo predilecto.

En 1.863 se matriculó en la Universidad de Santo Tomás en Quito, viviendo en casa de su deuda Ramona Vásconez, mujer del Crnel. Eusebio Conde, en un cuarto junto al zaguán y para estudiar hasta altas horas de la noche hurtaba las velas de una imagen de la Virgen del Rosario que presidía el descanso de las gradas, pues era huérfano de padre y pobre de solemnidad.

Mientras tanto los abusos del régimen garciano lo llevaron a buscar la amistad de Pedro Carbo y Juan Montalvo, convirtiéndose en un fervoroso liberal y cuando apareció “El Cosmopolita” en enero del 66, fue secretario ocasional de Montalvo, sacando copias manuscritas de sus originales.

El 29 de Octubre de 1.867 rindió el grado de Bachiller en Jurisprudencia exonerado del pago de derechos y regresó a Ambato a instalar su estudio, donde pronto ganó fama y clientela. De Guayaquil “le ocupaban en representaciones comerciales y con el cobro de créditos”. Todo parecía sonreírle pues era joven, culto, alto, gallardo, viril, pulcro en el vestir y tenía apostura elegante, rasgueaba la guitarra y entonada coplas de suave melancolía; mas en enero de 1.869, García Moreno dio un golpe revolucionario, proclamó su oprobiosa dictadura y un manto negro se cirnió sobre la República. Vela se indignó y un día en Mocha, arrodillado en la misma plaza donde había sido asesinado su abuelo, prometió derramar su sangre por la libertad e intentó matar al tirano a su paso por Ambato, pero fracasó; la conjuración no tuvo consecuencias.

Al mismo tiempo se fundaba en Ambato la “Sociedad Literaria” que comenzó a editar el periódico “El Joven Literario” para depurar las costumbres y rectificar el gusto literario y artístico y se distrajo en esas pueriles aficiones. Por esos días comenzó a tener serios problemas con la vista y preocupado por la posibilidad de quedar ciego viajó a curarse en Quito, donde se enteró de la muerte en el destierro de su amigo el Dr. Carlos Auz.

Llevado por un generoso impulso pronunció el discurso fúnebre en una sociedad patriótica reprochándole al dictador la dureza de su gobierno y cuando este pasó en marzo por Ambato, prendió a Vela, lo trasladó a Quito y mandó que le dieran de alta como soldado raso en uno de los batallones de esa capital, que funcionaba en el antiguo edificio del Cuartel Real de Lima. Allí sufrió vejámenes, incomodidades y molestias en pocilgas inundadas durante siete largos meses, tildado de “bandido liberal” mientras su mal avanzaba y ante la posibilidad de que por ello cegara totalmente, el Dr. Nicolás Martínez obtuvo el indulto y el joven Vela pudo regresar al seno de los suyos, reintegrándose en Noviembre a su estudio profesional, sin volver a intervenir en política.

En agosto de 1.875 se alegró con el asesinato de García Moreno y siguiendo los consejos de Montalvo luchó por el triunfo de la candidatura presidencial del Dr. Antonio Borrero. A fines del siguiente año contrajo matrimonio con Mercedes Fernández Ortega “de buena ilustración y despejado talento, que le sirvió de secretaria en los años más críticos de la vida sin luz”.

Durante la revolución de Veintemilla estaba recién casado. El 24 de febrero de 1.877 el ministro Pedro Carbo le nombró Inspector Escolar del Tungurahua, “invirtiendo su sueldo en las escuelas pobres, proveyéndolas de bancas, pizarras y otros útiles que necesitaban y en la compra de libros para los niños que por su pobreza no podían adquirirlos” y cuando Carbo abandonó sus funciones y el partido liberal retiró su colaboración al Gobierno, presentó la renuncia.

Ya solamente veía sombras y solo tenía 34 años. Algunos ultramontanos, que reprochábanle su posición radical, tejieron la conseja de que su ceguera era castigo divino por “haber probado carne de cerdo un viernes santo después de una endemoniada borrachera” y no solo allí paró el cuento sino que también agregaban que “estando acostado al pie de un árbol y borracho, una ave había defecado en sus ojos”, sin embargo el no hacía caso y trabajaba intensamente para sostener a su familia que creció hasta llegar a siete hijos.

Después de los cuarenta años una molestosa sordera, que poco a poco se fue haciendo más pronunciada, complicaba su situación.

En 1.878 fundó el periódico “El Espectador” para atacar a los diputados gobiernistas de la Convención Nacional reunida en Ambato. A su paisano el Cnel. Luis Fernando Ortega dedicó una terrible parodia en endecasílabos, tomada del “Soneto a una nariz” de Quevedo. Veintemilla quiso atraerlo a su partido y hasta le ofreció un destino en Europa para que se curara la vista; que no aceptó.

En un viaje a caballo realizado con fines profesionales sufrió una caída y la rotura de su pierna y permaneció varios meses postrado en cama. En aquel tiempo hizo circular en Quito el No.12 de “El Espectador”, último de ese periódico montalvino, pues, la dictadura, se había endurecido. Juan Montalvo vivía oculto, Vela le visitaba y cuando viajó a Guayaquil en días de descanso y curación se dijo que “llevaba planes revolucionarios de Montalvo”. Después arreciaron las persecuciones y Montalvo se trasladó a Ipiales.

En 1.882 Veintemilla proclamó su dictadura y un grupo de jóvenes ambateños atacaron el 3 de Junio el cuartel de esa ciudad, pero fueron rechazados por el Gobernador Ortega (el mismo de la nariz) que aprovechó para desquitarse, apresó a varios y entre ellos a Vela, enviándoles al exilio por la frontera Sur.

El viaje fue largo y penoso y al final arribaron a Cuenca, obteniendo que les cambiaran de destino a Guayaquil y de allí partieron a Nicaragua, donde les trataron bien, con muchas atenciones. Semanas después Vela pasó subrepticiamente al Perú y de allí siguió a Colombia, donde lo esperaba su esposa y su suegra y disfrazados regresaron a Ambato, escondiéndose hasta la toma de Quito en enero de 1.883.

Para continuar la lucha contra Veintemilla fortificado en Guayaquil, el 27 de ese mes fundó el periódico “El Combate”, saludando a los desterrados que regresaban al país. El 3 de Junio arengó a la Juventud con motivo del I aniversario de la intetona golpista y fue respondido por los conservadores de Quito que lo calificaron de “falso patriota”.

Después de la caída de Veintemilla siguió editándose “El Combate” y escribió contra los diputados reunidos en Quito. Estos le contestaron expidiendo la Ley orgánica de la Función Judicial, que excluía de la judicaturas y asesorías a los ciegos y a los sordos y por más que protestó contra ese atropello, que le privada de obtener el pan de sus hijos, quedó sin su medio de subsistencia.
 tomado de:http://blog-guaytambo.blogspot.com/2011/03/juan-benigno-vela-hervas-biografia.html

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